Martes | 17.05.2005

 

CRISIS EN EL ALTIPLANO: EL DEBATE POR EL FUTURO DE LAS RESERVAS GASIFERAS Y PETROLERAS

Una nueva ola de protestas por el gas acorrala a Mesa en Bolivia

Miles de personas coparon el centro de La Paz, donde hubo choques con la policía. Desde el interior avanzan columnas a la capital. Presionan al presidente, que define hoy si veta una ley de hidrocarburos.



LA PAZ . AFP, ANSA, DPA Y EFE



Mientras el debilitado presidente de Bolivia, Carlos Mesa, analizaba con su gabinete qué respuesta dará hoy al Congreso, al vencer el plazo para vetar o promulgar la polémica Ley de Hidrocarburos, miles de manifestantes marcharon ayer al centro de La Paz para exigir la nacionalización de los yacimientos de gas y petróleo bolivianos. La nueva ola de protestas arrancó con algunos incidentes, que dejaron al menos dos heridos leves cuando la policía reprimió con gases lacrimógenos.

Más de 10.000 manifestantes, según la prensa local, bajaron desde la vecina localidad de El Alto y llegaron a La Paz cerca del mediodía. Allí un grupo intentó tomar la sede del Congreso pero chocó contra un férreo cerco policial que, con camiones lanza-agua y gases lacrimógenos les cerró la entrada a la Plaza Murillo, donde están el Parlamento y la sede del gobierno.

Un trabajador minero fue herido por una bomba de gas en un tobillo y otro por disparos de balas de goma en la mano. La policía dijo además que un oficial recibió una pedrada en la cabeza.

La marcha fue convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve). "La posición de El Alto es cerrar el Parlamento y exigir la recuperación o nacionalización de los hidrocarburos", declaró Edgar Pantana, de la central obrera regional, a radio Erbol. En esa localidad pegada a La Paz surgió la revuelta popular que en octubre de 2003 derribó al entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

La manifestación de ayer paralizó el tránsito en todo el centro de La Paz durante cerca de tres horas. La Policía Técnica Judicial afirmó que al menos diez personas fueron detenidas portando material explosivo.

Tras una hora de corridas y golpes, el clima se calmó. Los manifestantes más radicales fueron hasta la cercana plaza San Francisco, donde el líder de la COB, Jaime Solares, propuso volver a intentar la toma del Parlamento. Pero la Fejuve rechazó el llamado y disolvió la marcha.

Al mismo tiempo, el Movimiento al Socialismo (MAS), la principal fuerza opositora, liderada por el cocalero Evo Morales, partió desde la localidad de Caracollo, a 190 kilómetros de La Paz, y planea llegar a la Plaza Murillo el lunes próximo. Otra columna de cocaleros caminaba desde Cochabamba (a 400 kilómetros de La Paz) para unirse a la protesta.

Morales anunció una fuerte presión sobre el Congreso contra la ley petrolera. Pero él no propone la nacionalización, sino que las petroleras extranjeras que operan en Bolivia paguen 50% de regalías sobre la producción. La norma aprobada el 5 de mayo por el Congreso establece 18% de regalías más 32% de impuestos.

"Si la marcha es por el petróleo es para toda Bolivia, por la unidad del pueblo boliviano", declaró Morales. Y pidió a Mesa que escuche al pueblo, pues de lo contrario, advirtió, "cada minuto que pasa es un minuto menos para la gestión del presidente".

Cuestionó, sin embargo, el pedido de la COB de cerrar el Congreso y dejó a la vista la división entre los movimientos sociales. "Los que piden el cierre del Parlamento están buscando una dictadura, creo que sería un error político", alertó Evo Morales.

Desde la COB, Solares descalificó la marcha del MAS. "Que les vaya bien, pero mientras haya otras manifestaciones por la nacionalización no puede haber gente de paseo", disparó.

Los piquetes sorprendieron hasta a Morales y centenares de cocaleros, que quedaron varados por un bloqueo de mineros en la ruta entre Cochabamba y Oruro.

En tanto, Mesa estuvo reunido a puertas cerradas con sus ministros en la sede del Ejecutivo. Según la Constitución, el presidente tiene tiempo hasta hoy a las 13 (las 14 en la Argentina), para vetar, promulgar o hacer observaciones puntuales a la ley del gas, eje de la turbulenta crisis política que acorrala al gobierno.

Tras el fracaso de su convocato ria a un gran encuentro nacional para debatir la ley y evitar "enfrentamientos violentos", varios analistas políticos señalan que a Mesa se le termina el tiempo.

 

EN MARCHA. CIENTOS DE COCALEROS AVANZAN, AYER, POR LA RUTA QUE UNE COCHABAMBA CON LA PAZ, CONTRA LA LEY DE HIDROCARBUROS QUE APROBO EL CONGRESO. (Foto: EFE)

 
Polos
Claudio Mario Aliscioni
caliscioni@clarin.com


Si no fuera porque es una metáfora de Augusto Roa Bastos para describir a Paraguay, su país, también podría decirse que Bolivia es una isla rodeada de tierra. Como si el tiempo no pasara, encerrado en su penuria, el Altiplano repite hoy todo lo que ya vivió bajo estrépitos hace dos años. El conflicto expresa esa tensión entre grupos sociales que defienden posiciones irreductibles, amparadas en el histórico saqueo a la riqueza boliviana, e intereses económicos que ninguna flexibilidad muestran para negociar lo que negociarían en otras partes. Nadie, pues, alcanza a explicar cómo Bolivia, un país sentado sobre un gigantesco barril de gas, apenas provee de ese fluido al 0,77% de su población. Ese eje, el del usuario común, es siempre olvidado.


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